YO ESTUVE VARIOS MINUTOS MUERTO: "Mis familiares difuntos me esperaban al otro lado"

YO ESTUVE VARIOS MINUTOS MUERTO: "Mis familiares difuntos me esperaban al otro lado"

Quiero contarles una historia que me sucedió hace unos meses en la puerta del cementerio de Matadepera, donde experimenté algo que cambió mi percepción de la vida y dio paso a que mis investigaciones tomaran un cariz diferente, para pasar de buscar el terror y los escalofríos, a centrarme en la búsqueda de respuestas más trascendentales y menos morbosas; desde entonces las comunicaciones con ese otro lado han sido más frecuentes y mucho más intensas, aunque en otros lugares, tiempo atrás, como pasó en el Tórax hace años, ya tuve experiencias similares. El libro «Hospital del Tórax: lo que nadie te ha contado» refleja exactamente lo que comento.

Un domingo por la mañana recibí la llamada de un amigo de la infancia con el cual hacía meses que no me veía, sin embargo, nuestra amistad perdura en el tiempo, aunque estemos un año sin vernos. Me propuso quedar aquella tarde para contarme una experiencia que había tenido el día anterior, así que me reuní con él y nos acercamos hasta la puerta del cementerio de Matadepera, donde hay un banco de piedra para sentarnos y la tranquilidad es absoluta. Allí se puede hablar cordialmente mientras se disfruta de los sonidos de la naturaleza.

Mi amigo me explicó que en la tarde del sábado estuvo varios minutos clínicamente muerto; tuvieron que reanimarlo. Todo ocurrió cuando se acostó a dormir la siesta y su madre entró en la habitación, y al ver que no reaccionaba llamó a la ambulancia. Minutos después consiguieron reanimarlo; al parecer se le había pasado el corazón. Mi amigo se negó a ir al hospital tras haber estado varios minutos clínicamente muerto. Según le dijo la doctora el fallo del corazón pudo deberse a que abusara de una bebida energética muy conocida y que lleva mucha taurina. Sea cual fuere la causa del suceso, esta persona tuvo una experiencia maravillosa durante los minutos que estuvo clínicamente muerto. Me lo explicó así: «Me vi fuera del cuerpo, flotaba encima de la habitación, pero esto duró tres o cuatro segundos, rápidamente se volvió todo oscuro, no veía nada, pero instantes después todo cambio. Estaba en un lugar precioso, era como una especie de prado, todo era más intenso que aquí, los colores parecían vivos, la luz del sol era mucho más clara y brillante, aunque no deslumbraba nada. Sentía una paz y una despreocupación total, no me importaba nada de lo que había dejado en la Tierra, sentía amor incondicional en estado puro, era como si no necesitara nada, ni siquiera comprender las cosas que hasta la fecha me habían preocupado como saber de dónde venimos y adónde vamos, ni siquiera me preocupaba el hecho de haber muerto o de no saber en qué lugar me encontraba. Es la sensación más maravillosa que jamás he sentido, no se puede definir con palabras. Mientras sentía dentro de mí esta felicidad absoluta vi como mis seres queridos ya fallecidos, se acercaban a unos metros de mi posición, sin embargo, se quedaron a una distancia considerable, el único que se pegó fue mi querido perro que había muerto hacía unos meses. Recuerdo que lo acaricié y él me dio unos lametones. Mis familiares me dijeron que no había llegado mi hora, que tenía que regresar a la vida. También me dijeron otras cosas que no recuerdo, es como si al volver a mi cuerpo se hubiesen esfumado de mi memoria.

Al abrir los ojos la doctora me preguntó que si me encontraba bien, y yo le respondí que perfectamente, pero que me daba rabia que me hubiesen reanimado. La mujer se quedó perpleja y me dijo que normalmente la gente no quiere dejar este mundo, entonces yo le comenté que eso les pasa porque son ignorantes y no saben qué es lo que hay al otro lado. La doctora me miró extrañada y entonces le dije su nombre y le expliqué todo lo que ella hacía cada día al salir del trabajo, incluso le hablé de lo que solía tomar en su casa cuando se ponía a ver su programa favorito de televisión. La doctora y el enfermero se quedaron impresionados en un primer instante, porque no daban crédito a lo que les estaba contando, y es que acerté en todo. La verdad es que no sé cómo obtuve esa información ni por qué la dije, quizá fue una prueba para ellos y también para mí, de que todo lo sucedido fue real».

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Al terminar de escuchar la experiencia de mi amigo, el cual prefiere permanecer en anonimato, me contagié de sus sensaciones y comencé a notar esa paz y despreocupación de la que me había hablado. Minutos más tarde estaba flotando en una nube de felicidad, donde nada me preocupaba. No necesitaba encontrar respuestas a las preguntas que siempre me habían inquietado, ni siquiera temas como la enfermedad, las injusticias o el sufrimiento significaban un problema o una preocupación para mí. Veía este mundo como algo muy superficial, no sentía apego ni siquiera por mí mismo, veía la vida desde fuera, como si yo, Miguel Ángel Segura, fuese un objeto más que hay en la Tierra, sin sentirme identificado conmigo mismo, ni con lo que otros podían hablar o pensar de mí. Es como si yo fuese el todo y mi cuerpo tan sólo una pieza más de un puzle gigante, donde el resto de piezas eran igual de insignificantes que yo. Esa tarde experimenté la sensación más maravillosa que existe. Me sentí por encima de todo lo material, lo espiritual y todo lo conocido. Mi vínculo de unión con todo lo que tenía que ver con vida en la Tierra había desaparecido, sentía el mismo amor incondicional por todos los seres vivos, incluso por aquellos que me habían hecho mucho daño. No percibía diferencia alguna entre mis seres más queridos y aquellos que más había odiado, todos eran igual para mí y sentía el mismo amor por ellos. Además, no necesitaba tenerlos cerca para sentirlos a mi lado, es como si todos fuésemos uno y no necesitáramos estar juntos físicamente, porque formamos parte de la misma conciencia.

Es muy complicado de explicar, así que les pido disculpas si no he sabido expresarme, pero es que la experiencia no tiene nada que ver, ni siquiera se asimila con otras que haya podido vivir en mi vida. Sólo les diré una cosa más con respecto a esta vivencia, y es que no tengan miedo a la muerte, vivan la vida felices y sin preocupaciones más allá de las necesarias. Una vez que dejen este mundo volverán a encontrarse con sus seres queridos y ningún problema ni situación de las vividas en este mundo tendrán la más mínima importancia. ¡No vivan preocupados! ¡Disfruten de la familia y los amigos! ¡Sean felices y disfruten del amor!

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