EL PODER DE LA INTENCIÓN

No importa lo que hagas ni cómo lo hagas, el verdadero poder radica en la intención.

Enfocarte en lo correcto y hacerlo con amor tiene como resultado algo tan poderoso que transforma tu vida y la de los demás. Déjame decir que, incluso el resultado es lo de menos.

Tienes que entender que para que nuestro ser interior crezca y, por lo tanto, evolucione, tenemos que cambiar nuestra forma de pensar. Esto nos llevará a ver y entender la vida de una manera más amorosa, tanto con los demás como con nosotros mismos.

Uno de los grandes secretos para conseguir arrancar con este proceso es aprender a usar el poder de la intención, el cual, ya te adelanto, tiene que proyectarse siempre, sin excepciones, con amor sincero.

¿Te gustaría que te hablara sobre qué es el poder de la intención y cómo funciona? Si es así, quédate unos minutos a mi lado, amigo mío, y déjame que te enseñe algo que transformará tu vida para siempre y la de aquellas personas que te rodean, pues siendo consciente del enorme poder que tiene el secreto que voy a desvelarte, podrás tocar el corazón de muchas personas y formar parte del gran proceso evolutivo y de cambio que necesita nuestro mundo.

 

Lo primero que tienes que saber es que el Poder de la Intención no requiere de aliados ni suplementos más allá de tu propio amor y tu propia conciencia. Esto quiere decir que sólo necesitas usar la intención con amor y siendo consciente de lo que estás haciendo para que la poderosa intención actúe en tu vida y en la de los demás de una manera transformadora.

 

Una vez conocí a una maga, y me dijo que el único poder que tenían sus conjuros y rituales radicaba en la intención que ponían en ellos. Los objetos y la parafernalia que utilizaba no servían de nada. Sin embargo, era necesario que montara todo ese teatro alrededor porque, por desgracia, la inmensa mayoría de las personas desconocen el verdadero poder que tiene la intención, y necesitan agarrarse a cosas visible y materiales, en las cuales depositan su fe y su esperanza.

Hoy, amigo mío, voy a transformar tu vida gracias al Poder de la Intención, para que nunca más tengas que poner tu fe en cosas externas.

Por cierto, ¿crees en Dios? Si la respuesta es que sí, déjame decirte que el Creador vive en nosotros y, que, por consiguiente, poner su fe en Él no es hacerlo en algo externo. Además, Jesús nos dejó claro que Dios es amor. Recuerda lo que te he comentado anteriormente sobre esto: cuando la intención va acompañada de amor y conciencia, es cuando realmente adquiere su majestuoso poder.

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Hace varios años conocí a un hombre que había creado un gran imperio, pero debido a sus malas acciones su marca comenzó a coger mala fama, hasta que un día su nombre era sinónimo de maldad. Las personas y los consumidores asociaron esa marca con algo superficial a lo que sólo le importaba el dinero y no las personas.

Este hombre, cargado de poder y dinero, se propuso limpiar su nombre y el de su empresa, así que decidió orquestar una estrategia para ello. Destinó tres millones de euros para ayudar a personas necesitadas. La verdad es que dio de comer y vestir a muchísima gente, incluso llegó a construir pozos de agua en África. Sin embargo, su intención nunca fue la de ayudar a esas personas, sino la de limpiar su nombre y el de su empresa para no caer en la ruina y volver a tener ventas millonarias con sus productos.

Mientras tanto, en otra ciudad cercana, había un hombre que apenas llegaba a fin de mes; trabajaba mucho pero su salario era bajo. Era un tipo que amaba a los demás, que se interesaba por los problemas ajenos y que intentaba pasar por esta vida sonriendo al triste, abrazando al solitario, dando de comer al hambriento y dando de beber al sediento.

Una noche se enteró que varias personas sin hogar estaban desatendidas por parte del Ayuntamiento, y que desde hacía días ni siquiera les daban de comer. Así que, haciendo gala de su infinito amor, decidió sacar los cien euros que tenía en banco para dar de comer a estas personas.

Bajó al cajero automático dispuesto a sacar hasta el último euro que tuviera. Sin embargo, cuando intento hacerlo se dio cuenta de que no disponía de dinero, le habían pasado por la cuenta un cobro con el que no contaba, estaba en números rojos.

Este hombre, a pesar de no poder dar de comer a los necesitados decidió quedarse toda la noche con ellos y aportarles así apoyo moral. Su amor incondicional por ellos hizo que se solidarizara hasta el punto de pasar la noche a la intemperie. 

La diferencia, amigo mío, entre el primer hombre y éste, es que el empresario a pesar de dar de comer y beber a mucha gente, lo hizo con la intención puesta en ayudarse a él mismo y, por lo tanto, todo lo que hizo no le sirvió para nada en su evolución personal. Su ser interior continuó dormido, y lo que consiguió al usar la desgracia ajena para su beneficio fue endurecer más su corazón, provocando esto que su niño interior se escondiera un poco más de lo que ya estaba.

Sin embargo, nuestro segundo hombre, a pesar de que no pudo dar de comer y beber a nadie, puso su intención en ayudar a los demás, anteponiendo esto a su propio bienestar. Lo que logró con esta actitud e intención correcta es evolucionar a nivel espiritual y humano. Además, su niño interior se hizo más grande y esto generó que pudiera seguir transformando su vida y la de los demás. 

¡No importa lo que hagas, ni cómo lo hagas! El verdadero poder está en la intención que le pongas.

 

©Miguel Ángel Segura

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